Maternar se aprende sobre la marcha. No se nace sabiendo. En todo momento, las madres tendremos que tomar decisiones. Procura elegir siempre pensando en tus necesidades y en las de tu hija o hijo.
Por Nayeli Rueda
Las madres somos criticadas por todo… y por todos. Te cuestionan cuando alimentas a tu bebé con fórmula, pero también te critican si les sigues dando pecho después del año de edad. “Esa leche ya no le sirve”, dicen. Y ni se te ocurra amamantar en un lugar público, pues te dirían que “no tienes madre”.
Si decidiste dejar de trabajar para cuidar a tu pequeño, algunos familiares pensarán “qué tonta, tenía muy buen trabajo”. Otros te juzgarán por irte a laborar y “descuidar” a tus hijos. “El niño es un desmadre porque le hace falta su mamá”.
Desde antes de parir, escuchas lo que debes y no debes hacer cuando seas madre: por qué sí o no debes dejar llorar a tu bebé; por qué es mejor que no lo cargues todo el tiempo y por qué meterlo o no a tu cama. En el parto, las enfermeras y los médicos ya te estarán diciendo cuando sí y cuando no pujar y te pedirán que “no grites”. Y sí, es probable que digas “estoy hasta la madre” de tantas opiniones que llegan sin que hayas preguntado.
Muchas mujeres procedentes de diferentes partes del mundo han descrito prácticas profundamente humillantes, agresiones verbales y observaciones sexistas durante la atención del parto, que tienen lugar tras las puertas cerradas de los centros de salud”.
Dubravka Šimonović, relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas.
Te van a criticar por todo
Si tienes un hijo con discapacidad, la gente puede ver mal que te embaraces otra vez, pues “tu hijo te necesitará toda su vida”. Pero habrá quienes te sugerirán procrear nuevamente, “para que tu hijo tenga un hermano que lo cuide cuando tú ya no estés”.
Si tu hijo está dentro del Trastorno del Espectro Autista, habrá especialistas que te aseguren que tu niña o niño no habla y tampoco es sociable porque no le dedicas tiempo para jugar, que tiene retraso en el lenguaje porque no lo estimulas lo suficiente. Te culparán porque es hijo único y no tiene hermanos, y porque eres una madre primeriza o sobreprotectora.
Las madres somos juzgadas por la sociedad. Nos critican por todo, quizá porque criticar y juzgar a los demás es más fácil que juzgarnos a nosotros mismos. Si haces todo lo que ellos creen que es lo correcto, entonces sí, serás “a toda madre”.
-Déjalo llorar. No lo cargues porque se embracila. Acostúmbralo a los ruidos. Comienza con probaditas de comida antes de los seis meses. Dale té de anís para los cólicos. No lo consientas. Acuéstalo temprano. Deberías de darle una nalgada.
De acuerdo con el documento ¿Quién dijo que ser mamá o papá era una tarea fácil? muchos padres tienen sentimientos encontrados, pues a su alrededor les dicen que esa es la mejor forma de educar a niñas y niños.
Mejor deja que todos esos comentarios te “valgan madre” y detente a pensar en lo que realmente necesitan tú y tu hija o hijo. No te detengas a pensar en el qué dirán o en tratar de vivir en función de lo que quieren los demás. Tómate un tiempo para pensar en lo que es bueno para ti y tu crío. Piensa que maternar es algo que cada mujer hará de acuerdo sus necesidades familiares. Ultimadamadremente con qué calidad moral van los otros a decirte qué hacer con tu vida. ¡Tantita madre, por favor!