INFORMAR sobre autismo,
EMPODERA a las familias.
Por Nayeli Rueda
Mi historia es parecida a la de muchas mamás y papás. Un día, comienzas a notar conductas extrañas en tu hija o hijo. Ahora que, si no has sido tú la persona que observa un comportamiento diferente en tu pequeña o pequeño, alguien más te lo dirá.
Puedes seguir con tu vida, como si no pasara nada, pero una vez que tu hija o hijo entre a la escuela, comenzarán los reportes.
-Señora, señor, su hijo (a):
“No logra permanecer sentado”, “no sigue las instrucciones”, “no logra controlarse”, “avienta cosas”, “se pega”, “no interactúa con sus pares”.
En mi caso, a los ocho meses de que mi hijo naciera, descifré que había algo diferente en él, pero no podía nombrarlo.
- Lloraba en las fiestas cuando cantaban Las mañanitas. Era un llanto incontrolable.
- Se tiraba al piso si algo no le gustaba. Sus berrinches eran descomunales.
Al cumplir su primer año de edad comenzó el peregrinar:
- Realizar pruebas de audición.
- Asistir a estimulación temprana y terapia de lenguaje.
- Valoraciones a los dos años por psicólogos y paidopsiquiatra, sin encontrar algún hallazgo que pudiera explicar por qué ignoraba a las personas cuando le hablaban por su nombre, incluso a su propia familia.
Había especialistas que me decían que mi hijo no tenía nada, que su conducta se debía a que no jugaba con él. Que estaba consentido. Otros me decían que era así porque le exigía como mamá y lo comparaba. O por falta de límites en casa. Pero yo, que pasaba 24 horas del día con él, seguía inquieta.
El autismo: un peregrinar
Me preocupaba que no pudiera relacionarme con mi propio hijo, que no pudiera entender por qué lloraba o gritaba de la nada o por qué no podía consolarlo si entraba en crisis.
Después de meses de un largo peregrinar entre especialistas que observan la conducta de tu niña o niño, recibes la noticia de que esa persona que tanto amas -y a veces no comprendes- tiene AUTISMO, que está dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
A muchas familias les lleva años saber qué tiene su hija o hijo. Y para muchos es un diagnóstico aterrador. Ante nosotros está una palabra nueva y desconocida, que retumba fuerte en nuestra mente. A partir de entonces, ya nada será igual. Día a día, las familias que vivimos con una persona con esta condición, enfrentamos retos. Eso implica un desgaste emocional.
Una aventura llamada autismo
Nuestros hijos sacan lo mejor de nosotros, pero también lo peor. Tenemos que trabajar en ser pacientes, ser tolerantes, empáticos y comprensivos. Y esto es imposible lograrlo los 365 días del año.
El autismo es una condición que necesitamos conocer, pero sobre todo comprender. Ten seguro que esta aventura será más “llevadera” si te informas y buscas redes de apoyo.
Y la intención de este sitio es justo esa, que encuentres respuestas a algunas de tus dudas. Que te empoderes para saber qué necesita tu niña, niño o adolescente; y qué necesitas tú como cuidador.