¿Por qué hablar de autismo?

Autismo es mirar el mundo diferente a cómo lo miran la mayoría de las personas. Es atrevernos a pensarlo desde otra perspectiva. Y para ello, tenemos que ser tolerantes y pacientes.

Por Nayeli Rueda

Cuando escuché por primera vez la palabra autismo, tuve miedo. Me imaginé a una persona ensimismada, sin contacto con el exterior. Pensé en niñas y niños abstraídas, sin interés de establecer alguna relación con otras personas.

¡Mentira! ni el autismo severo, las personas “están en su mundo”. Quizá por eso, ahora el diagnóstico ya es Trastornos del Espectro Autista (TEA). No obstante, sigue habiendo desinformación y mitos sobre el tema. Y habrá especialistas que cuando diagnostican autismo digan que el niño o niña va ir en retroceso, que no te hagas falsas esperanzas. Otra falsedad.

Ya no me da miedo esta palabra

Después de una década aprendiendo y viviendo el autismo, con mi hijo, te puedo decir que ya no tengo miedo de pronunciar esta palabra. Y mucho menos tengo temor decir que mi hijo es autista.

Es verdad que mamás y papás de niños y niñas con esta condición nos enfrentamos a muchos retos, pero en sí, la crianza implica desafíos, tenga o no tu hijo(a) alguna condición.

Para mí, el autismo es mirar el mundo diferente a como lo miran la mayoría de las personas. Es atrevernos a pensarlo desde otra perspectiva. Y para ello, tenemos que ser tolerantes y pacientes.

A diario, trato de que mi hijo comprenda las normas sociales. Le enseño a descifrar lo que pasa a su alrededor. Busco que descubra la mentira, la hipocresía o la ironía, pues son personas muy ingenuas.

Si otro fuera el mundo, no habría necesidad de explicar a mi hijo nada de cómo vivir, ni tampoco enseñar a la gente a cómo tratarlo. Pero el mundo real a veces es cruel e insensible, y tenemos que dar las herramientas a nuestros hijo e hijas, para que aprendan a vivir en este mundo tan caótico.